Nueve muertos y un país de luto tras el ataque de Cracovia

La Plaza del Mercado de Cracovia es la postal amable de Polonia: carruajes, cafés y la trompeta de Santa María marcando las horas. La tarde del sábado, esa postal se convirtió en el escenario de un tiroteo en Cracovia que dejó seis muertos y un país en estado de shock.

El saldo total asciende a nueve fallecidos. El atacante también mató, según el hallazgo policial de horas después, a su padre, a su madre y a su hermana en la vivienda familiar.

Este domingo, la Fiscalía Nacional abrió una investigación por terrorismo y el presidente Karol Nawrocki decretó dos días de luto nacional. La reconstrucción de la jornada, fuente a fuente, la ofrece TVP World.

TIROTEO EN CRACOVIA: VEINTE MINUTOS QUE RECORRIERON UN KILÓMETRO

Todo empezó hacia las 15:00 horas. Un Subaru negro entró a gran velocidad en la plaza desde la calle Sławkowska, una vía que desemboca en pleno centro histórico.

Al volante iba Michał O., un polaco de 24 años vestido con ropa táctica de estilo militar y chaleco antibalas. Disparó desde el vehículo, al azar, con un rifle semiautomático estilo AR-15.

Cinco minutos después, las balas alcanzaron también a un tranvía cercano. El cristal de la cabina del conductor se destrozó; por fortuna, ningún pasajero resultó herido.

Hubo más disparos en la esquina de la calle Sienna. Luego, el coche enfiló hacia el sur por la calle Grodzka, rumbo al barrio de Kazimierz, con las patrullas detrás.

La respuesta policial fue cuestión de tres minutos desde la primera alerta. La persecución cubrió cerca de un kilómetro de casco antiguo, entre calles peatonales y turistas.

El final llegó hacia las 15:20, con un intercambio de disparos. Dos agentes recibieron impactos de bala en el pecho durante el operativo.

Uno de ellos, ya herido, logró alcanzar al agresor en el abdomen, el muslo y el pecho. El tirador quedó detenido y hoy se debate entre la vida y la muerte en un hospital, bajo custodia.

LAS VÍCTIMAS TENÍAN MEDIA EUROPA EN LA PLAZA

Seis personas murieron en la plaza: cuatro mujeres y dos hombres. El gobernador regional, Krzysztof Jan Klęczar, confirmó que cuatro eran polacos, según detalló The Guardian.

Las otras dos víctimas mortales eran un británico de 32 años y una austriaca de 51. Vinieron como turistas a una de las plazas más visitadas del continente.

El Rynek Główny recibe más de 15 millones de visitantes al año, recordó la portavoz policial Katarzyna Cisło. Esa mezcla de lenguas y nacionalidades explica la onda expansiva del ataque.

Los heridos se cuentan entre 15 y 17. Entre ellos hay conductores de los carruajes turísticos que recorren la plaza, además de los dos policías baleados.

Cinco heridos son extranjeros, de Reino Unido, Austria, Alemania, Portugal y Rusia. Cinco países supieron el sábado que la tragedia también les tocaba de cerca.

El golpe más silencioso llegó horas después y a 150 kilómetros de distancia. En Ostrowiec Świętokrzyski, la policía entró en la vivienda familiar del detenido y encontró tres cuerpos.

Eran su padre, de 53 años; su madre, de 52; y su hermana, de 21, todos con heridas de arma de fuego. El tiroteo en Cracovia no era el hecho completo: la tragedia incluía también aquella casa familiar.

EL ARSENAL ERA LEGAL

La policía incautó siete armas en el domicilio familiar y otras cuatro en poder del atacante y su vehículo. Once armas de fuego en total.

El dato que ordena el debate posterior lo dio el gobernador Klęczar: tanto el sospechoso como su padre poseían permisos legales de armas.

El detenido, además, carecía de antecedentes penales. Ninguna señal administrativa lo había marcado como un riesgo antes del sábado.

Siete de las once armas estaban en el mismo apartamento donde aparecieron los tres cuerpos de la familia. La casa concentra, a la vez, el origen del arsenal y una de las escenas centrales del caso que investiga la fiscalía.

Ese detalle convierte el debate sobre permisos en algo más que un trámite. Detrás de esas autorizaciones había un hogar que hoy es, también, escenario de un crimen múltiple.

El ministro del Interior, Marcin Kierwiński, añadió la otra pieza del retrato: una marcada fascinación del joven por las ideologías ultranacionalistas y de extrema derecha.

Armas legales, expediente limpio y radicalización silenciosa. La combinación explica por qué el debate polaco de los próximos días no será solo policial, sino también legislativo.

LA PALABRA QUE CAMBIA EL CASO: TERRORISMO

El portavoz de la Fiscalía Nacional, Daniel Prokopowicz, anunció este domingo la apertura de una investigación formal por terrorismo, como recoge Al Jazeera. No es una etiqueta retórica: define el proceso judicial que viene.

El primer ministro, Donald Tusk, y el ministro de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, calificaron el ataque como un acto de terrorismo sin precedentes recientes en Polonia, en la línea que también recoge Infobae.

La investigación deberá responder si el agresor actuó solo y si contó con algún tipo de apoyo o inspiración organizada. Por ahora, las autoridades no han aportado más detalles del móvil.

Con esa calificación, el tiroteo en Cracovia entra en la categoría de los casos que definen una época para la justicia de un país. Cada paso del expediente será seguido como un asunto de Estado.

Su estado crítico, tras la cirugía por las heridas de la captura, marca los tiempos. El principal sospechoso del peor ataque reciente del país todavía no puede declarar.

CUANDO LA TROMPETA CALLA

El luto nacional decretado por el presidente Nawrocki cubre este domingo y el lunes. El alcalde Łukasz Gibała extendió el duelo en la propia ciudad.

Las condolencias cruzaron el continente: Emmanuel Macron, Friedrich Merz, Giorgia Meloni, Andy Burnham y Volodymyr Zelenskyy se dirigieron al pueblo polaco.

Pero el símbolo más elocuente no vino de ningún palacio. Vino de la torre de la Basílica de Santa María, en la misma plaza del ataque.

Desde esa torre suena cada hora, desde hace siglos, el toque de trompeta conocido como hejnał. Es el latido sonoro de Cracovia.

Este domingo, el toque se suspendió durante doce horas en señal de duelo. No ocurría desde la Segunda Guerra Mundial, en 1939, según CBS News.

Hay silencios que un país escucha entero. Este domingo, Polonia escuchó el suyo, mientras las velas empezaban a cubrir la plaza donde el sábado sonaban los carruajes.

LO QUE QUEDA POR DELANTE

Agotado el luto oficial, empezará la parte larga: la investigación por terrorismo, el debate sobre los permisos de armas y la revisión de cómo se detecta una radicalización que no deja rastro administrativo.

Ninguna de esas discusiones devolverá a las nueve víctimas. Pero decidirán si el país convierte su peor sábado en una corrección duradera o solo en un recuerdo terrible.

El agresor, mientras tanto, sigue en un hospital, en estado crítico y bajo custodia. Su primera declaración, cuando la salud lo permita, será el próximo capítulo de esta historia.

Musa Meta

Musa Meta

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