Elecciones parlamentarias de Israel: resultados preliminares al 100%

El conteo terminó y el bloqueo continúa. Las elecciones parlamentarias de Israel, celebradas el martes 27 de octubre de 2026, ya tienen escrutinio preliminar al 100 por ciento, actualizado por el Comité Electoral Central el 29 de octubre.

El resultado es un Knéset de 120 escaños repartidos entre once partidos, en el que ninguna fuerza —ni el oficialismo del primer ministro Benjamín Netanyahu ni la oposición que encabeza Gadi Eisenkot— alcanza por sí sola los 61 escaños que exige la mayoría absoluta para formar gobierno en solitario.

La precisión importa: aunque las urnas están contadas en su totalidad, los escaños continúan en fase de resultados preliminares, pendientes de la corroboración legal definitiva.

Ninguna banca ha sido adjudicada formalmente todavía, y el proceso institucional de certificación sigue en curso.

Lo que el 100 por ciento del escrutinio sí permite es leer el mapa político completo, y ese mapa describe un país que votó masivamente —la participación ya había marcado un récord días atrás— pero que no entregó a nadie las llaves del gobierno.

El Likud gana la elección y no obtiene el gobierno

El partido Likud, encabezado por Netanyahu, se ubicó en el primer lugar con 1.167.458 votos, equivalentes al 20,42 por ciento del respaldo electoral, y lidera la proyección con 26 escaños.

Es la lista individual más votada de la jornada y mantiene a la formación del primer ministro como la primera fuerza parlamentaria del país.

Pero en el sistema parlamentario israelí ganar no basta. Cualquier candidato a primer ministro debe articular una coalición que respalde su investidura con la mayoría de la cámara, y 26 escaños propios dejan a Netanyahu a 35 bancas de distancia del umbral.

Su continuidad al frente del Ejecutivo depende ahora de la aritmética de los pactos, no del veredicto de las urnas, que fue claro en votos e insuficiente en escaños.

Eisenkot consolida la alternativa, también sin mayoría

La segunda posición fue para Yashar!, el partido opositor liderado por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, con 913.502 sufragios y el 15,98 por ciento de los votos, al frente de 21 escaños preliminares.

La cifra consolida a Eisenkot como la cabeza visible de la alternativa al Likud y como el otro polo de cualquier negociación.

El tercer lugar correspondió a Beyachad, la formación vinculada al ex primer ministro Naftali Bennett, que obtuvo 531.414 votos, el 9,3 por ciento, y se proyecta con 12 escaños.

En el espacio de la centroizquierda y la derecha secular opositora, el partido Los Demócratas sumó 366.352 votos, un 6,41 por ciento que representa 8 escaños, mientras que Yisrael Beyteinu alcanzó 337.413 sufragios, el 5,9 por ciento, con 7 bancas proyectadas.

Sumadas, las fuerzas de oposición reúnen un volumen significativo de representación, pero tampoco reúnen por sí solas el umbral requerido sin depender de pactos adicionales.

El reparto completo de los 120 escaños

El desglose preliminar del Comité Electoral Central, partido a partido, es el siguiente:

  • Likud (Benjamín Netanyahu): 1.167.458 votos, 20,42 % — 26 escaños
  • Yashar! (Gadi Eisenkot): 913.502 votos, 15,98 % — 21 escaños
  • Beyachad: 531.414 votos, 9,3 % — 12 escaños
  • Lista Conjunta: 500.147 votos, 8,75 % — 11 escaños
  • Los Demócratas: 366.352 votos, 6,41 % — 8 escaños
  • Ra’am: 337.253 votos, 5,9 % — 8 escaños
  • Yisrael Beyteinu: 337.413 votos, 5,9 % — 7 escaños
  • Otzma Yehudit (Itamar Ben-Gvir): 326.624 votos, 5,71 % — 7 escaños
  • Judaísmo Unido de la Torá: 312.604 votos, 5,47 % — 7 escaños
  • Shas: 299.506 votos, 5,24 % — 7 escaños
  • Partido Sionista Religioso (Bezalel Smotrich): 290.451 votos, 5,08 % — 6 escaños

Fuera del reparto quedaron agrupaciones que no alcanzaron representación, entre ellas Los Reservistas, que pese a reunir 154.950 votos y el 2,71 por ciento del respaldo nacional quedó con cero bancas, al igual que Amcha Yisrael, con 95.663 votos y el 1,67 por ciento.

El informe preliminar registra además 25.983 votos nulos, el 0,4545 por ciento del total, y cero votos en blanco. Los datos oficiales pueden consultarse en el portal del Comité Electoral Central de Israel.

Religiosos y árabes, los árbitros del nuevo Knéset

Entre ambos bloques se mueven las formaciones que tradicionalmente integran el espacio religioso y nacionalista, cuyos resultados son clave para el equilibrio de fuerzas. Otzma Yehudit, de Itamar Ben-Gvir, lidera 7 escaños preliminares, los mismos que Judaísmo Unido de la Torá.

El partido ultraortodoxo Shas se sitúa con 7 bancas, y el Partido Sionista Religioso, liderado por Bezalel Smotrich, asegura igualmente 6.

Del otro lado del tablero, las listas representativas de la comunidad árabe obtuvieron una presencia determinante ante la falta de mayorías entre los bloques tradicionales: la Lista Conjunta se posicionó en el cuarto puesto general con 500.147 votos, el 8,75 por ciento, y 11 escaños proyectados, mientras que Ra’am consiguió 337.253 sufragios, el 5,9 por ciento, al frente de 8 bancas.

En un parlamento donde nadie suma 61, cada uno de estos partidos vale más que su número de escaños: vale la diferencia entre gobernar y no gobernar.

Una elección impecable que no resolvió nada

La lectura internacional del resultado apunta en la misma dirección. El Council on Foreign Relations resumió la jornada con una frase que ya circula entre los analistas: fue «la excelente elección que no resolvió nada», en referencia a un proceso que funcionó en las formas y dejó intacto el fondo del bloqueo político israelí.

El desarrollo del recuento y sus cifras han sido seguidos de cerca por la prensa internacional, entre ella Infobae, y el análisis completo del CFR puede leerse en su sitio oficial.

Como ya contamos en esta casa al cierre de la jornada electoral, Israel votó masivamente y dejó su gobierno en el aire.

El escrutinio al 100 por ciento confirma esa fotografía con precisión de actas: fragmentación en once colores, dos líderes sin mayoría y una negociación que apenas comienza.

Del 57 a 47 de la noche electoral al mapa definitivo

El contraste con la primera lectura de la jornada ayuda a medir lo que el escrutinio completo corrigió. La noche del 27 de octubre, con el conteo aún parcial, el reparto se leía en bloques: 57 escaños para el campo de Netanyahu, 47 para la oposición y 16 en disputa, con una participación del 77,7 por ciento, la más alta desde 1999.

El 100 por ciento del escrutinio preliminar ordena ahora esa fotografía con precisión de actas y confirma lo esencial de aquella primera imagen: la fragmentación.

Lo que cambió es el detalle —once partidos con representación efectiva— y la certeza de que ningún bloque tradicional puede presentarse como mayoría natural.

Que los resultados sean todavía preliminares no es un tecnicismo menor. Significa que las cifras pueden sufrir ajustes marginales durante la corroboración legal, pero sobre todo que el reloj político corre por un carril distinto al administrativo: los partidos ya negocian sobre estos números como si fueran definitivos, porque la distancia hasta los 61 escaños es demasiado grande para que una corrección de actas la altere.

La investidura se decidirá en las conversaciones entre líderes, no en el recuento.

Lo que viene: validación oficial y ronda de pactos

Con el recuento preliminar completo, el panorama político israelí entra en una etapa decisiva de validación oficial y de futuras rondas de diálogo institucional.

La conformación definitiva del próximo gobierno permanece en desarrollo mientras las distintas fuerzas evalúan sus opciones aritméticas dentro del Knéset.

Netanyahu conserva la primera minoría y la iniciativa que suele acompañarla; Eisenkot suma el bloque opositor más numeroso. Entre ambos, once partidos y una sola cifra que manda sobre todas las demás: 61.

Musa Meta

Musa Meta

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