El líder sectario keniano Paul Mackenzie ha sido declarado culpable de 191 cargos de asesinato tras ordenar a sus seguidores dejar morir de hambre a sus hijos para «encontrarse con Jesús».
La condena abarca la muerte de 190 menores y un adulto en Shakahola, Kenia, donde se exhumaron cerca de 400 cuerpos en fosas comunes.
El hallazgo de fosas comunes en la localidad rural de Shakahola reveló una de las mayores tragedias sectarias en la historia reciente de Kenia.
Las investigaciones vincularon el ayuno extremo forzado con más de 400 víctimas mortales en total asociadas al culto de Mackenzie.
El veredicto sienta un precedente judicial histórico tras atraer cobertura mediática internacional y generar advertencias de viaje urgentes por parte del gobierno de Estados Unidos.
La comunidad internacional mantiene la exigencia de justicia y seguimiento para las familias afectadas.

