EE. UU. e Israel despliegan la Operación Furia Épica derrocando al Líder Supremo de Irán y desencadenando una crisis regional

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel ejecutaron una ofensiva militar coordinada, denominada Operación Furia Épica, contra Irán. 

El ataque comenzó con aviones de portaaviones, destructores y recursos de la fuerza espacial estadounidenses que lanzaron misiles de precisión contra la Casa del Liderazgo de Teherán, el palacio presidencial e instalaciones conocidas del CGRI. 

Simultáneamente, aviones israelíes llevaron a cabo un ataque preventivo contra los mismos objetivos, incluyendo el complejo del Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei. 

En cuestión de horas, tres militares estadounidenses murieron en Kuwait, cinco más resultaron heridos y los medios estatales iraníes confirmaron la muerte de Jamenei, de 86 años. 

El número de víctimas civiles varía: la BBC informó de la muerte de 53 niñas en una escuela de niñas en Minab, mientras que actualizaciones posteriores de la NBC elevaron la cifra a 165, y el Washington Post citó más de 200 bajas iraníes en total. 

Seis soldados estadounidenses murieron en Kuwait en un ataque con drones, y el Pentágono identificó a cuatro de ellos como reservistas del Ejército el martes.

Mientras tanto, el número de víctimas mortales en Irán se elevó a 1.145 el miércoles, según reportes de Al Jazeera.

Los ataques activaron alertas de misiles en todo el Golfo, con Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Catar, Kuwait y Jordania interceptando proyectiles iraníes, y un apagón casi total de internet redujo la conectividad iraní a aproximadamente el 4% de los niveles normales.

El presidente Donald Trump se dirigió a la nación a través de TruthSocial, declarando “operaciones de combate importantes” e instando a los iraníes a “tomar el control del gobierno”. Presentó la campaña como un paso decisivo hacia un cambio de régimen. 

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, elogió la operación como una medida preventiva necesaria para eliminar una amenaza existencial, afirmando que Israel seguirá actuando con toda su fuerza para defender al Estado de Israel.

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, confirmó que aviones británicos estaban en el cielo hoy como parte de una defensa regional coordinada, al tiempo que enfatizó que el Reino Unido no tuvo un papel directo en los ataques.

La jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, calificó la muerte de Jamenei como un momento decisivo e instó a una vía diplomática para un Irán diferente.

El líder de la mayoría del Senado estadounidense, John Thune, recordó a los legisladores que la operación requería sesiones informativas del Congreso, haciendo referencia a las notificaciones del Grupo de los Ocho.

Los senadores Lindsey Graham y Mark Kelly ofrecieron opiniones divergentes: Graham elogió la destitución de Jamenei como un impulso a la seguridad regional, mientras que Kelly advirtió que Estados Unidos carecía de un plan claro para el posconflicto. 

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, condenó los ataques como una “aventura peligrosa” que violaba el derecho internacional y exigió el retorno a soluciones diplomáticas.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China calificó los ataques de “agresión ilegal” e instó a un alto el fuego inmediato.

En Teherán, imágenes satelitales captadas por Airbus mostraron tejados ennegrecidos y una imponente columna de humo que se elevaba desde la Casa de Liderazgo. 

Los residentes reportaron explosiones ensordecedoras, sirenas y una palpable sensación de miedo. 

En la provincia sureña de Hormozgan, la escuela primaria femenina Minab quedó reducida a escombros, dejando a las familias de luto por la pérdida de decenas de niños. 

Hospitales en Irán y los estados vecinos del Golfo se apresuraron a atender a los heridos, mientras que el Comando Central de Estados Unidos confirmó la muerte de tres militares en un ataque con misiles contra una base estadounidense en Kuwait.

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, negó inicialmente la muerte de altos funcionarios, reconociendo posteriormente que Jamenei estaba “vivo, que yo sepa” antes del ataque, y confirmando la muerte una vez calmada la situación. 

Advirtió a los estados vecinos que cualquier apoyo a las operaciones estadounidenses o israelíes los convertiría en “objetivos legítimos”.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió a petición de Francia, con la participación de Estados Unidos, Israel, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Catar, Kuwait y Jordania, quienes participaron en acalorados intercambios. 

La UE, Francia y Alemania (el “E3”) emitieron una declaración conjunta instando a la reanudación inmediata de las negociaciones y condenando los ataques contra infraestructuras civiles. 

Mientras tanto, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció un grupo de trabajo para ayudar a los ciudadanos estadounidenses en la región, y el Reino Unido reforzó las medidas de protección para sus ciudadanos y bases.

Los analistas advierten que la destitución del líder supremo de Irán crea un vacío de poder volátil. 

Elementos de línea dura dentro del CGRI podrían tomar el control, mientras que facciones reformistas podrían impulsar un cambio político. 

El riesgo de nuevos intercambios de misiles, especialmente dirigidos al estratégico Estrecho de Ormuz, sigue siendo alto. 

Los mercados petroleros mundiales ya han reaccionado, con el crudo Brent subiendo ante el temor a interrupciones del suministro.

El ataque conjunto estadounidense-israelí del 28 de febrero de 2026 marca un hito en la geopolítica de Oriente Medio. 

Al eliminar al Ayatolá Jamenei, la operación ha destrozado la arraigada jerarquía de la República Islámica, pero también ha desencadenado una cascada de respuestas militares.

Tragedias civiles y enfrentamientos diplomáticos. El mundo observa atentamente si el caos resultante conducirá a una solución negociada o se convertirá en una guerra regional más amplia. 

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